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miércoles, 12 de abril de 2017

ENVÍO
Tal sobre el muro rotas uñas graban
un nombre, una esperanza, una blasfemia,
sobre el papel, sobre la arena, escribo
estas palabras mal encadenadas.
Entre sus secas sílabas acaso
un día te detengas: pisa el polvo,
esparce la ceniza, sé ligera
como la luz ligera y sin memoria
que brilla en cada hoja, en cada piedra,
dora la tumba y dora la colina
y nada la detiene ni apresura.
OCTAVIO PAZ
México-1914
De “Libertad bajo palabra”

sábado, 18 de febrero de 2017

Querido:
              Y vi tantos soles en un abrir y cerrar los ojos, que apareció en el silencio de la noche, una presencia indescifrable. Vibración indiferente al borde del precipicio.
               Todo era irreal en demasía, todo era la ausencia de una nada.
                Fijé por un instante el sol entre los bordes de aquél muro, y no fui una mariposa de alas abiertas, fui un trozo de piedra quieta, hendiduras de otros tiempos, filosa sombra entre resplandores.
                Ebrio leopardo, como la braza se aviva antes de extinguirse. Indómita cascada, manantial de la noche sobre esta página, donde todos los lugares se intercambian. Festín para la censura, ley que desnuda a la palabra y la hace un sacramento, una intención.
                Nadie sube las áridas mesetas sin cálculo perfecto.
                Amante de la belleza, llevo en mí el privilegio de los siglos, buscando un saber de lo que no hay. Pequeña oscuridad, por donde nacerá el hombre que no tiene poderes.
                No se que me indigna más, si la furia o la hipocresía, la palabra o el silencio, la salvación o el peligro, el vértigo o la calma. Dejo entonces que mis manos, escriban la medida de lo inconmensurable, un no civilizado, un anterior.
                Indómito el ser, ama la crueldad de la verdad.
                Amigo, alguien sueña un sueño por mí.
                Náufrago de un viaje que nunca comando, navío sin capitán, las tierras firmes no forman mi destino. Vivo espacios sin fin. Amé todo lo necesario y fui el máximo halcón en las alturas.
                Ayer me perdí en un cuerpo, que nunca será mi propio cuerpo.
                Después, volví para escribirlo
               

(cartas del libro de L.S. "Blues para la Corona)

domingo, 6 de noviembre de 2016

LA TRAMPA DEL LENGUAJE
En esta habitación, las voces
se esconden detrás de las palabras.
El deseo es un rompecabezas
que tiene mil figuras cómplices.
Sueños y mentiras son la trampa,
y el lenguaje como Lancelot,
ocupa el trono del reino
por fuera de la escena.
La princesa permanece abierta
a la pradera verde del sentido,
y el rey no soporta amar a sus amores.
Acostumbrado a ser amado,
pierde su jerarquía en un desvío.
La espada ya es de Lancelot.
El que no cambie, morirá igual a sí mismo,
una desventaja inapropiada,
lógica del sinsentido.
LUCIA SERRANO

viernes, 4 de noviembre de 2016

JUEGOS PROHIBIDOS
El mundo es un giro de viento;
abre las puertas detenidas;
yo abro las puertas,
yo soy el mundo.
Hablo a las baldosas
con la lentitud ingenua
de la renovación,
yo me renuevo.
Salto las ventanas viejas
de un barrio pobre
y amo a las muchachas
aun despiertas.
Les dejo el corazón
y luego parto.
Conmigo queda el aliento
que más tarde doy
por las calles de aquí,
por donde caminamos todos
todos los días.
Al llegar a las esquinas frías
me detengo,
miro el cielo:
no es imposible.
Y vuelo entonces sobre esta sonrisa atlética
para cubrir
algunas faltas de amor.
Miguel Oscar Menassa
De "Pequeña historia"

domingo, 2 de octubre de 2016

MUJER DEL AIRE

Se abren las llanuras,
crecen los ríos,
cae de los cielos
sangre nueva
y vamos dispuestos
a cumplir nuestros
sueños.
No importa
el crepúsculo
de esta sed que
desciende silenciosa
a mis costados.
Mujer del aire,
criatura confundida
entre los vivos,
atmósfera de las orillas,
justiciera tierra
de los hombres fuertes.
Imaginarios cauces
alimentan mi vida.

 LUCIA SERRANO


lunes, 12 de septiembre de 2016


Nada me espera en esta solemne tarde de fin de verano.
Nadie acoge en su lecho a quien sabe que estamos condenados a vivir.
Aspiro el humo de un cáncer mortal, y veo, en un decir poético,
nuestra sangre fortaleciendo pequeñas palabras producidas por el azar de las combinaciones.
Reconozco: morir no quiero aunque esa sea la combinación perfecta.
Reconozco: quiero vivir mejor, en ese mundo prometido de hermanos donde mis brazos y mis palabras pertenezcan a un mismo cuerpo.
Reconozco el dolor, reconozco los sobresaltos.
Reconozco la impiedad de la justicia. Sé que alguno de nosotros está muriendo cada día.
Reconozco vivir en un mundo donde habrá mierda para todos.
Reconozco no saber claramente quiénes son mis hermanos.
la nada atraviesa mi corazón.
Reconozco que mi paz es efímera, soy violentado permanentemente por un vicio imperdonable: quiero ser escritor. Una combinación de habladurías y desencantos, pero por favor no me maten, tratemos de averiguar si sirvo para algo.
Lo escribiré todo porque lo vi todo.
Reconozco que tengo una esperanza de perdón.
Piedad para, quien indefenso frente a la catástrofe, sólo atinó a no cerrar los ojos.
Reconozco que tengo una esperanza de gloria.
Gloria para quien, obnubilado por los olores del hongo atómico, sobrevivió a la matanza.
Reconozco haber sumergido mi alma en ciertas drogas del olvido.
Reconozco no haber sido alterado jamás. Mi represión es sublime.
Soy un profesional del alma. Intacto y frío, paseo mi mirada por el horror.
Soy el desperdicio de una sociedad en crecimiento.
Sabio de la nada.
Reconozco no saber nada acerca de lo que escribo.
La violencia a la cual soy sometido debe ser investigada.
Debe investigarse de qué maldita perversión del hombre me quieren hacer responsable.
Miguel Oscar Menassa Chamli

viernes, 19 de agosto de 2016

IMPERTINENCIA SORDA 

A estas horas, nublada el alma de mi lucidez, salgo a cubierta y el frío
de la noche en mi rostro, busca en la distancia la presa marítima.
Grito muy fuerte como para que Dios me escuche, insensible, sin
ninguna alteración a bordo más que yo misma y pienso zarpar de
amarras.
Una impertinencia sorda para que escuche mi corazón los vendavales
salvajes que corren por la sangre, cuando imagino noches encantadas
a tu lado.
Piedra preciosa que me recuerda como flotan en el aire los espíritus
marinos.  
 Antes de levantar el mástil, el espíritu que me asiste, caliente de re-
cuerdos, llama alborotado a mi cuerpo en otro cuerpo igual.
¡Serpiente de mar femenina ven!
Antes que vos y yo nos miremos a los ojos, prefiero que miremos en la
misma dirección!
Diosa marina que encantas cualquier distancia entre las aguas, no me
abandones esta, quédate a mi lado, iniciemos las negociaciones acuáticas,
para que naveguen entre los ríos nuestras ansias.

LUCÍA SERRANO (del libro MÍSTICA DEL CAOS)